lunes, 12 de diciembre de 2011

El Cuaderno de Comunicaciones

Cuando yo estaba en el colegio secundario no existía el cuaderno de comunicaciones. Mis padres y yo conocíamos las notas de la escuela cuando nos entregaban el boletín de calificaciones. No hacía falta más. No era necesario ningún seguimiento de nuestro desempeño escolar. El profesor ponía la nota que el consideraba justa y apropiada a mi desempeño y eso era suficiente. Los padres no se quejaban ante la escuela. Los alumnos tampoco.
Hoy ha cambiado. Los padres preguntan -"¿Por qué mi hijo se lleva su materia?", los alumnos tambien preguntan: -"¿ por qué me la llevo, si yo hice todo?".
Posiblemente, ante los reclamos que se han instalado como un hábito de situaciones que son bien conocidas por padres y alumnos, el sistema escolar instauró el cuaderno de comunicaciones.
Con esta modalidad, te aviso lo que está ocurriendo durante el año para que no te tome de sorpresa cuando llega la hora de poner las notas definitivas.
Anticipar el naufragio puede ser útil siempre y cuando se tomen las medidas correctivas a tiempo.
Una alumna me dijo una vez: " por culpa suya no me dejaron ir a bailar el sábado".
El cuaderno de comunicaciones sirvió en este caso, porque los padres vieron una mala nota y actuaron. Tomaron conocimiento. Supe que el aviso había sido comprendido en la casa. Al final del año la alumna había aprobado.
Pero en la mayoría de los casos no se dá esta situación. ¿Por qué?
Cuando el alumno sabe que vá a recibir una nota desfaborable, miente. "-Me olvidé el cuaderno en casa". Suele ser la excusa más utilizada. A veces es cierto. Pero en la mayoría de los casos no. Es así que se han registrado alumnos que no poseen las notas en sus cuadernos. Lo ocultan. otras veces "lo pierden" y deben comprar otro ya avanzado el ciclo lectivo. Con lo cual el registro de notas tambien se perdió y los padres se enteran a fin de año que el hijo se lleva la materia.
En el peor de los casos, los padres no se notifican de las notas. Posiblemente porque los hijos le ocultan el cuaderno. Otras veces porque los mismos padres no se los piden. Así, hay cuadernos con notas que nunca fueron firmadas por los padres. Cuando se enteran de las malas noticias, por lo general, ya es tarde.
Así funciona. Y así nace un nuevo problema que en mis tiempos de estudiante no existía. Y no existía porque el alumno se hacía cargo de su desempeño. Hoy no.
Hoy el alumno sabe que no trabajó en el aula. Que no cumplió metas y objetivos. Que no le alcanza para aprobar. Pero exige que la escuela lo apruebe. Y para eso buscará cualquier excusa. Pero nunca se hará cargo de su desempeño. Porque fueron educados en esa actitud. Se les enseñaron muy bien sus derechos. Pero omitieron recordarles sus obligaciones y responsabilidades escolares. Esto explica una parte del fracaso escolar y la deserción. Creyeron que la escuela era otra cosa. Que los contenía (como se dice ahora). Y en parte tambien, quizás tengan una cuota de razón : les mintieron desde el inicio de su vida escolar.
 Nada se consigue sin esfuerzos.
 La nueva educación no enseñó este viejo consejo.