lunes, 12 de diciembre de 2011

El Cuaderno de Comunicaciones

Cuando yo estaba en el colegio secundario no existía el cuaderno de comunicaciones. Mis padres y yo conocíamos las notas de la escuela cuando nos entregaban el boletín de calificaciones. No hacía falta más. No era necesario ningún seguimiento de nuestro desempeño escolar. El profesor ponía la nota que el consideraba justa y apropiada a mi desempeño y eso era suficiente. Los padres no se quejaban ante la escuela. Los alumnos tampoco.
Hoy ha cambiado. Los padres preguntan -"¿Por qué mi hijo se lleva su materia?", los alumnos tambien preguntan: -"¿ por qué me la llevo, si yo hice todo?".
Posiblemente, ante los reclamos que se han instalado como un hábito de situaciones que son bien conocidas por padres y alumnos, el sistema escolar instauró el cuaderno de comunicaciones.
Con esta modalidad, te aviso lo que está ocurriendo durante el año para que no te tome de sorpresa cuando llega la hora de poner las notas definitivas.
Anticipar el naufragio puede ser útil siempre y cuando se tomen las medidas correctivas a tiempo.
Una alumna me dijo una vez: " por culpa suya no me dejaron ir a bailar el sábado".
El cuaderno de comunicaciones sirvió en este caso, porque los padres vieron una mala nota y actuaron. Tomaron conocimiento. Supe que el aviso había sido comprendido en la casa. Al final del año la alumna había aprobado.
Pero en la mayoría de los casos no se dá esta situación. ¿Por qué?
Cuando el alumno sabe que vá a recibir una nota desfaborable, miente. "-Me olvidé el cuaderno en casa". Suele ser la excusa más utilizada. A veces es cierto. Pero en la mayoría de los casos no. Es así que se han registrado alumnos que no poseen las notas en sus cuadernos. Lo ocultan. otras veces "lo pierden" y deben comprar otro ya avanzado el ciclo lectivo. Con lo cual el registro de notas tambien se perdió y los padres se enteran a fin de año que el hijo se lleva la materia.
En el peor de los casos, los padres no se notifican de las notas. Posiblemente porque los hijos le ocultan el cuaderno. Otras veces porque los mismos padres no se los piden. Así, hay cuadernos con notas que nunca fueron firmadas por los padres. Cuando se enteran de las malas noticias, por lo general, ya es tarde.
Así funciona. Y así nace un nuevo problema que en mis tiempos de estudiante no existía. Y no existía porque el alumno se hacía cargo de su desempeño. Hoy no.
Hoy el alumno sabe que no trabajó en el aula. Que no cumplió metas y objetivos. Que no le alcanza para aprobar. Pero exige que la escuela lo apruebe. Y para eso buscará cualquier excusa. Pero nunca se hará cargo de su desempeño. Porque fueron educados en esa actitud. Se les enseñaron muy bien sus derechos. Pero omitieron recordarles sus obligaciones y responsabilidades escolares. Esto explica una parte del fracaso escolar y la deserción. Creyeron que la escuela era otra cosa. Que los contenía (como se dice ahora). Y en parte tambien, quizás tengan una cuota de razón : les mintieron desde el inicio de su vida escolar.
 Nada se consigue sin esfuerzos.
 La nueva educación no enseñó este viejo consejo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La pedagogía de la castración

¡Pobrecito el nene!....
Se me ocurre que eso es lo que deben pensar los creadores de una pedagogía que pasó de ser "facilitadora" de los aprendizajes a ser "castradora" de posibles talentos infantiles o adolescentes al instalar el pre-juicio de pensar que "esto es muy difícil para él". Subestimando las potencialidades que pueden llegar a estar latentes en el interior de cualquier alumno que está en cualquier etapa de sus estudios.
"Ayudar", no es lo mismo que "regalar". El esfuerzo de aprender es benigno para su personalidad. Es comprender que "es difícil, pero se puede". El resultado obtenido a partir de la curiosidad por lo que se está abordando hasta llegar al momento del descubrimiento de aquello que se buscaba, es un momento de placer y satisfaccción. De saber que lo puede lograr. Que lo ha alcanzado con éxito. Que él pudo hacerlo.
"Dejalo que es difícil" es la expresión frustrante para una personita que ni siquiera lo intentó. Que le enseñaron a sentirse que "esto no es para él".
"Vos sos un profesor exigente", me dijo hace un tiempo una directora (con minúscula) que conocía mi trabajo en el aula.
Ahora le contesto: la vida no es como la escuela que vos administras. Cuando se vayan de aquí y tengan dificultades en el trabajo, o en la Universidad, no van a encontrar el regazo de la directora que tuvieron para ir a secar sus lágrimas. La puerta de la dirección para ir a golpear solicitando la postergación de aquella prueba escrita. O tantos favores más para "zafar" de una responsabilidad minúscula, pero que es el primer escalón para empezar a conseguir cosas a partir del esfuerzo personal bien entendido.
No los preparan para ese momento.
Así las cosas, es más cómodo solicitar y  ¡conceder! franquicias que a la postre, juegan en contra.
Ayudar siempre, es la tarea del que siente vocación por su trabajo en el aula.
 Regalar, ceder, consentir actitudes muchas veces perniciosas, van en contra de el alumbramiento de capacidades que necesitan ser desarrolladas y acompañadas por la escuela.
Aunque esto sea considerado, equivocadamente, que ...¡puede hacerle mal tanto esfuerzo!

sábado, 29 de octubre de 2011

"¡con mi hija no!"

Hace poco , un padre recurrió a la Justicia para apelar una sanción que la hija había recibido en la escuela. El Juez hizo lugar a lo solicitado por la parte actora y rebocó la sanción impuesta por la escuela.
Desconozco los pormenores. Pero el argumento del Juez pareció ser la extralimitación de la sanción disciplinaria por parte de la autoridad escolar.
Bien. Supongamos que así sea.
Todas las escuelas tienen reglamentos. Esos reglamentos hacen a la vida escolar. Hacen a la organización del trabajo.
¿Qué padre conoce el reglamento escolar a la hora de anotar a su hijo en la escuela?
¿Qué padre se interesa por leer el reglamento escolar impreso en el cuaderno de comunicaciones?
De ser así, correspondería advertir al hijo anticipadamente cuáles son las normas escolares que deberá observar durante su permanencia en cualquier institución escolar.
La formación de un ciudadano comienza desde su niñez. Desde el hogar y después, desde la escuela.
Si queremos ver a un ciudadano ideal a lo que esperamos, por ese camino irían las cosas: hogar-escuela. Pero...
Parece que nosotros queremos que las leyes, los reglamentos, las ordenanzas, las cumplan otros.
Alguien dijo alguna vez:"los argentinos creen que las leyes, son consejos". Genial. Esta reflexión nos pinta de cuerpo entero.
Nos agrada ver condenar a alguien. Nos desagrada cuando los condenados somos nosotros. O, como en este caso, es nuestro hijo. Para colmo, ¡en la escuela!..."pero si en mi casa se porta bien".
Nos cuesta trabajo compartir valores. Es decir, lo que está bien, esta bien "para todos" y lo que está mal,igual.
Funcionamos así. Por eso, "la autoridad" se cuestiona todo el tiempo.
Quizás nos haga falta un "nuevo trato" social. Líderes que ayuden y contribuyan, con sus propias acciones a mostrar el ejemplo de sus conductas sociales a sus conciudadanos.
Sinceramente, no sé. Pero las conductas sociales tienen deformaciones al momento de rendir cuentas de los actos que han merecido la sanción.
Es muy frecuente escuchar los reproches: "mi hijo no se merece estas amonestaciones". Si ha violado un acuerdo institucional a sabiendas, si. Se las merece.

EL DAÑO PSICOLÓGICO

No soy profesional Psicólogo. Por lo tanto no voy a opinar sobre este tema, que no es de mi incumbencia, desde un punto de vista estrictamente profesional.
 Más bien abordaré brevemente este "título" con la curiosidad de un lego. Y opinaré, por todas las dudas que me han surgido a partir del trabajo cotidiano, los riesgos que pueden traer aparejado el darse cuenta, con cierta tardanza, del fracaso escolar de algun niño, niña o adoslescente.
Hace poco me visitó una madre al enterarse que su hijo tenía que rendir mi materia en diciembre. Estaba indignada. Tanto que decidió pedir a la dirección de la escuela que me llamaran la atención por lo que ella consideró que yo había incurrido en un mal desempeño docente.
El alumno, como tantos otros, había tenido una mal desempeño a lo largo de todo el ciclo lectivo. Algunas veces mereció llamados de atención por su conducta escolar.
Sin embargo, la familia, pese a lo malas notas transcriptas en el cuaderno de comunicaciones del alumno, no se acercó a la escuela a interesarse por lo que estaba sucediendo.
En rigor, son contados con los dedos de una mano los padres que alguna vez vinieron a hablar conmigo acerca de la marcha de los estudios de sus hijos.
Esta mamá consideró que su hijo estaba recibiendo un daño psicológico por la mala performance en sus estudios. (¡!).
Pero, ¿cómo evitarlo?
¿Quien puede tener la intencionalidad de provocar un "daño psicológico" a un estudiante?
Más aún, ¿quien de nosotros conoce cabalmente qué cosas ocacionan "daños psicológicos" a un estudiante?
El fracaso en los estudios, o en cualquier otro orden de la vida, no es más que una oportunidad para aprender de la experiencia que ese fracaso nos haya dejado y corregir los desviós con la honestidad de comenzar por reconocer las culpas propias.
La historia del mundo creo, está llena de ejemplos de estudiantes que fracasaron en su vida escolar por diferentes motivos. Sin embargo, algunos de ellos, trascendieron luego, llegando a dejar un legado a la humanidad de sorprendente valor.
¿Por qué?
Precisamente, porque los habían puesto de niños, en el lugar equivocado para sus vocaciones.
La gran mayoría de los estudiantes, al iniciarse el ciclo lectivo, si se les hace la pregunta : "por qué elegiste esta escuela", responde :"porque me anotó mi mamá", o, "porque es la que me queda más cerca de casa".
Hay alumnos que tienen vocación por las artes. Sin embargo están cursando la orientación ciencia y técnica (¿?)
Otros tienen un marcado interés por las matemáticas, y estan inscriptos en humanidades. No son pocos los alumnos amantes de la literatura que se encuentran en la orientación de economía y gestión de las organizaciones(¿?)
O sea, una de las causas del fracaso, el desinterés, el "daño psicológico", es estar sufriendo aquello que resulta una carga muy pesada a la hora de estudiar algo que aborrecen. Que no les llama la atención, que lo tienen que sufrir. Que tienen que cargar con esa cuesta durante los años que les lleve, al fin, egresar.
Recuerdo una vez haber leído en la campera de egresados de un grupo de estudiantes una inscripción en la espalda que rezaba :"Se terminó la condena. Egresados 2005".
Una frase que resumía ciertamente una realidad que fue insoportable : estar en una escuela que no les interesaba.
Cuánto más hubiera sido productivo haber transcurrido el colegio secundario en una institución más acorde a sus intereses y proyectos futuros. Es ahí, donde es importante sentarse a la mesa de casa y tener una conversación mano a mano con él, para evitar en el futuro las consecuencias, si las hay, del llamado "daño psicológico".
Espero que este comentario no le produzca "daño psicológico" a ningún lector. No fue esa la intención.

viernes, 28 de octubre de 2011

¡La tecnología...

...bienvenida sea!...en particular aquellas herramientas que contribuyen al acceso al conocimiento y a mejorar la productividad del trabajo del aula.
Pero...
...tambien es bueno aclarar que, buena parte del fracaso escolar y la repitencia, se deben a los elementos de distración que se han instalado en las aulas: telefonía celular, reproductores de audio, cámaras digitales, etc.
Es IMPOSIBLE  prestar atención a la explicación del docente mientras se está atento al teléfono celular encendido dentro del aula o con los auriculares en las orejas de los alumnos.
Las malas notas encuentran un justificativo remanido por parte de los alumnos: "yo al profesor no le entiendo".
En realidad debería decirse, "yo no le presto atención".
Es habitual estar hablando en el frente del curso mientras los alumnos leen mensajes de texto (a veces enviados por los propios padres), o seleccionan su música predilecta en el MP3.
Las notas de las evaluaciones en gran parte, reflejan esa distracción.
Los reglamentos escolares en ese sentido son muy claros. Sólo hay que aprender a cumplirlos cuando se ingresa a un establecimiento educativo. Alguien dijo alguna vez que en la escuela es donde se aprende a respetar la ley.
Pero, en esta sociedad del doble discurso permanente, no es extraño que la solución termina siendo demagógica. Es más simpático quedar bien con los padres y con los alumnos.
Así las cosas, el final es tener que pagar innecesariamente a un profesor particular para recuperar lo que no se aprendió en el momento y en el lugar en que podía aprenderse: el aula.

miércoles, 19 de octubre de 2011

LA ORGANIZACIÓN (¿?) ESCUELA

Cuando una pieza de la máquina no funciona, la máquina se detiene o deja de funcionar correctamente.
Para llevar a buen término la planificación de una clase, la "organización escuela" es la partícipe necesaria.
Sin el apoyo logístico que le corresponde hacer al trabajo pedagógico del docente dentro del aula, el trabajo del día puede no hacerse, o, hacerse de manera deficiente, improvisada, imprevista y, por lo tanto, de dudosa efectividad en la búsqueda de objetivos de logros.
Sin embargo, parece no comprenderse, o ,peor aún, no prestar la atención que se merece el cumplimiento efectivo de todas y cada una de las áreas de la escuela con responsabilidad en el cumplimiento correcto de una hora de clase.
La atención de la biblioteca, el mobiliario del aula en condiciones, el material didáctico en su debido lugar y orden ( pizarrón, tizas, borradores), la cantidad de sillas y mesas necesarias para la cantidad de alumnos del curso, son sólo algunas de las deficiencias que en algún momento del día, o de la semana, significan interrumpir el dictado de clase para que el docente tenga que abocarse a resolverlo de la manera que pueda, interrumpiendo su función específica, para, recién una vez solucionados los inconvenientes, pueda empezar a dar una clase.
Hay  otros obstáculos más que aparecen en el momento menos esperado, y que desvían la atención de quien está a cargo de alumnos y no a cargo de la parte "funcional" de el edificio donde se encuentra la escuela.
No es fácil que las autoridades escolares, con formación pedagógica, comprendan el alcance y la trascendencia que implican una organización funcionando correctamente en todas sus lineas para cumplir adecuadamente con un día de clase.
Precisamente porque minimizan el efecto anímico de los obstáculos a resolver por el docente cuando se le presentan algunos de los problemas comentados u otros peores.
Concurrir a un día de trabajo a cumplir una tarea predeterminada, presupone que todos los recursos humanos y materiales de la organización fueron planificados y puestos a punto para que nada falte al momento de iniciar la labor del día.
La figura del "administrador técnico" escolar es una propuesta que desplazaría al director del establecimiento educativo, en la gestión de los recursos humanos y materiales de la organización-escuela.
Un administrador sin competencia en el área pedagógica. Pero competente  en todo aquello que tiene que ver con el cumplimiento adecuado de la tarea pedagógica.
Parece obvio. Sin embargo en forma casi cotidiana y en casi todas las escuelas públicas predomina una idea instalada culturalmente: " esa es tu aula, arreglate como puedas..."
Las funciones entre los miembros de la "organización-escuela" mutan casi en forma constante, al punto de generarse espacios de discusión (las jornadas de capacitación docente, por ejemplo) para tratar de poner en claro "quien tiene que hacer esto".
Por lo general, se trata de problemas muchas veces sin solución de continuidad porque, ORGANIZAR, no es tarea para cualquiera.

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿quién tiene compromiso?

Hace más de treinta días llevé a la escuela un programa de computación para que mis alumnos puedan trabajar en el gabinete los contenidos del espacio curricular con una aplicación a la informática. Los libros actuales traen en CD aplicaciones útiles que pueden ser trabajados por los alumnos en las computadoras de la escuela. El desarrollo de la hora de clase transcurre así de una manera más amena y novedosa para los alumnos.
El encargado de instalar el programa es el docente designado a trabajar en el gabinete de computación por la Dirección de la Escuela que tiene a su cargo, entre otras funciones, ser el apoyo logístico de los profesores que llevamos a los alumnos a la sala de computación.
¿Es posible que instalar el programa en las máquinas para que los alumnos puedan trabajar, le lleve a este señor, empleado de la escuela, más de un mes de espera?
No menos de cinco veces tuve que pedirle, sin resultados, que ,por favor, acceda a mi pedido, sin resultados.
Que no tiene tiempo. Que se olvidó. Que la próxima semana me ocupo. Y así una larga lista de argumentos increíbles. Sorprendentes. Que dejan al descubierto la falta de atención que se le presta a las sugerencias del docente, por parte de  la escuela, para avanzar en el interés de los alumnos a través de nuevas propuestas pedagógicas.
La sensación ,con estos ejemplos, de pelear contra los molinos de viento llegan a percibirla los propios alumnos. Los palos en la rueda al momento de querer avanzar durante el transcurso de la última parte del ciclo lectivo del año están a la vista.
¿Qué hacer?
Pensamos en una estrategia que suele dar resultados. Los alumnos fueron a hablar a la Dirección y pidieron, ellos mismos, que se pueda solucionar este inconveniente de manera que, antes que terminen las clases, puedan conocer los nuevos contenidos que trajo el profesor y que, hasta la fecha, no están instalados en las computadoras de la escuela.
La gestión del docente ante la escuela, no dio resultados. La gestión de los alumnos, si.
Como corolario de este episodio se demuestra con claridad que, las demandas del docente no siempre son atendidas con la debida celeridad y compromiso que requiere una planificación de actividades que tiene como destinatarios y beneficiarios a los propios alumnos. Son ellos los que se llevan una buena o mala impresión de la escuela a la que concurren. Y son ellos, los propios alumnos, los que extraen una rápida conclusión: al profesor no le hacen caso, a nosotros si.
.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Educación de la miseria...(¿o miseria de la educación?) (I)

Hace algunos años que la escuela, le guste o no, renunció a la tarea de capacitar y formar ciudadanos desde la niñez.
Quienes concurren hoy a una escuela, de cualquier nivel, reciben una  falsa educación.
 Los profesores creen que están enseñando algo útil. Los alumnos creen que están estudiando. Los padres creen que sus hijos pasan de curso y las autoridades creen que todos los jóvenes están incluídos en el sistema educativo sólo por estar "adentro" de una escuela.
En realidad la función de la escuela es CONTENER. Con poca frecuencia se consiguen otros resultados mas dignos.
¿Qué significa esta expresión?
Significa que la primera preocupación de gobiernos y familias es que los chicos estén dentro de la escuela la mayor parte del día mientras sus padres van a trabajar, o a buscar trabajo. Esto es, una  GUARDERÍA DE NIÑOS Y ADOLESCENTES. Muy diferente al espíritu de lo que debe ser un paso por las aulas que signifique una inversión de tiempo y esfuerzo para lograr la mayor excelencia educativa.
Pero entonces, ¿qué pasa adentro de las escuelas?
Se trata, adentro de las escuelas, que los chicos estén lo más entretenidos posibles. Sin crear demasiados problemas de conducta y comportamiento a las autoridades escolares. Para que esto sea posible, se les hace todas las concesiones necesarias para que se sientan como en sus casas o, en algunos casos, mejor que en sus casas.
Los profesores deben ser permisivos. Considerados. Flexibles.   Bajo pena de recibir la etiqueta de "exigentes" o "autoritarios" por los alumnos, y en no pocos casos, por las  mismas autoridades escolares.
Pero, ¿cuál es el producto final de esta tendencia?
Un ciudadano con una baja calificación para pretender ingresar a otros estudios superiores o a un puesto de trabajo bien remunerado.
Este balance final lleva a una reflexión tardía: "¿para que fueron a la escuela?" "¿qué les enseñaron?", "¡ahora les tengo que poner un profesor para que puedan ingresar a la Universidad porque no aprendieron nada!".
Ocurre que durante los años escolares pocos, por no decir ninguno, se preocuparon.
 Antes bien, exigieron, equivocadamente, que aprobaran ¡de cualquier manera y a cualquier costo! No pocas veces, exigiendo a la maestra o al profesor una calificación "salvadora" en el boletín.
Así las cosas durante algunos años se relegó el valor social del estudio para ser reemplazado por otro: CONTENER.
La importancia de "ser educado" cambió por la de "ser incluido".
Está bien. Es necesario ayudar. Todo aquel que quiera capacitarse debe tener derecho a ello. El Estado tiene una función decisiva. Irrenunciable. Igualdad de oportunidades.
Pero todo el dinero del mundo, gastado sin un mensaje ético del asunto, estará perdido a corto plazo. Porque será una inversión sin retorno a la sociedad, en la forma de mejor calidad de recursos humanos.
El derecho a estudiar debe ser acompañado por otro mensaje tan o más importante: la responsabilidad de aprovechar esa oportunidad de disponer de una escuela pública gratuita costeada por muchos contribuyentes con un gran sacrificio.
 Esto último, debe , y es necesario que así sea, ser  inculcado desde la cuna de cualquier ciudadano.
 Estudiar es un derecho que debe ser correspondido por una RESPONSABILIDAD DE QUIEN LO RECLAMA.

lunes, 12 de septiembre de 2011

una experiencia

He creado esta página como un lugar para tratar de poner en palabras mis vivencias en este trabajo que, de todo corazón he elegido. Creo que no sabría hacer otro.
Trabajar dentro de un aula.
Pero no voy a aocultar mis emociones.
Diré con sinceridad y honestidad todo cuanto me pase y todo cuanto vea. Después de todo, es una experiencia de trabajo. ¿Por qué no contarla?
Por lo tanto, no diré que está bien lo, que para mi está mal. Son mis convicciones. No necesito quedar bien con nadie. Pero quiero quedar tranquilo conmigo mismo. Siempre buscaré cambiar lo que no me gusta. Siempre fui así.
Cuando termino mi jornada de trabajo los alumnos me despiden hasta el día siguiente con este saludo: "Chau profe".
Por eso lo elegí para esta página. Pero tambien es un saludo para todos aquellos que dejaron este trabajo aún sin desear irse. Pero que situaciones límites en su carrera los llevaron a renunciar , a veces, contra su propia vocación y voluntad de seguir siendo docentes. Para ellos principalmente, hice este lugar. Porque muchas veces hablamos de lo que nos pasaba. Pero no lo hicimos trascender.
En lo personal, les hago un respetuoso reconocimiento a su labor a todos los que se fueron, a falta de otros reconocimietos.

dia del maestro...(y tambien de la maestra)

Recien llego del acto escolar llevado a cabo en la escuela donde trabajo todas las semanas.
Recordé ,por un momento, los actos de mis años de estudiante secundario.
La profesora de música, sentada al piano ejecutaba las marchas escolares de cada ocación mientras todos cantábamos a su alrededor.
Hoy, naturalmente, las innovaciones tecnológicas, cedieron paso al reproductor de DVD, en los actos escolares.
Ya no hay profesoras de música. En ninguna escuela, o en las que se pueden contar con los dedos de una mano, se puede encontrar un viejo piano vertical que ya no toca nadie.
Los chicos no cantan con entusiasmo. O directamente no cantan.
¿Por qué cambiamos?
¿Por qué la escuela no se resistió a esos cambios?
Los chicos perdieron, o nunca conocieron, los compositores argentinos de nuestra música popular, que se enseñaban y se cantaban en la clase de música. Así, se renunció a ese espacio.
¡Al menos  que conozcan que somos un pueblo con tradiciones ! Después que ellos elijan lo que más les guste.
Pero la escuela perdió ese protagonismo de educar. No resistió el embate del MP3, del teléfono celular prendido durante la hora de dictado de clase, de los auriculares colgando de las orejas.
El espacio curricular, antes llamado "MUSICA", fue eemplazado por "EMPRENDIMIENTOS PRODUCTIVOS" u otros contenidos quizás, igualmente inútiles y a los que pocas veces prestan atención.
Pareciera que la era de la "contencion" se está extralimitando. Contener y subsidiar con ayuda económica al educando puede dar buenos resultados. Veremos. En el resultado final aún no se refleja. No tenemos alumnos más capacitados. Más educados. Que verdaderamente se note que pasaron alguna vez por las aulas.
Al menos yo, no lo veo.
Lo que no quiere decir que no tenga confianza en ellos. Siempre debemos confiar en la juventud.
Pero nosotros estamos equivocados. El "doble discurso" es pernicioso. Nos confunde a todos. A ellos tambien. Y se les nota mucho cuando tienen que hablar frente a diferentes interlocutores. Dicen una cosa...pero hacen otra diferente.
No compartimos ,socialmente, los mismos valores. Nos cuesta trabajo terminar de decidir "que es lo que está bien", y "que es lo que está mal" para todos.
Quizás nos falten líderes.
El líder que, con su ejemplo, nos diga por donde es el camino. El camino de esos valores que nos ayudan a una mejor convivencia y a mejorar sin duda, nuestras relaciones humanas.

viernes, 9 de septiembre de 2011

una historia

¡que lindo trabajo ser un profe de escuela!...
...pero,¿ cómo me tratan en la escuela?
En el mes de marzo fui a cobrar mi sueldo al cajero. Como lo hago todos los meses. Mi sorpresa fue que me habían descontado del sueldo $ 1.200.- ( equivalente a U$S 300.-, o si prefieres, 200.- Euros).
¡ Que mala sorpresa!...¿y ahora que hago?...¿qué pudo haber pasado?...
Me dirigí urgentemente a la Administración de nuestros sueldos mientras pensaba cómo iba a ordenar mis gastos ese mes teniendo en cuenta que el faltante me complicaba todos los pagos que debía afrontar para el mes.
Atendiendo mi reclamo, el empleado que me atiende busca en el sistema informático y encuentra que en la escuela estaba dado de baja los meses de enero y febrero (¿?).
Me fui corriendo a la escuela. Pedí hablar con la secretaria.
-¿Me podés decir que pasó?...me descontaron del sueldo porque aquí figuro dado de baja.
-¿Vos cuando empesaste a trabajar?- me respondió.
-El 3 de diciembre. Te traje el formulario de alta.-le repondí.
Ante la prueba irrefutable la secretaria comprobó su error y tratando inutilmente de subsanarlo se defendió de la peor manera diciendo: ¿a quién le diste el formulario?.
¿Cómo a quien se lo dí?...¡ a la escuela!...¿ a quien sinó?
La tensión de la entrevista inevitablemente fue subiendo de tono teniendo en cuenta que el mal ocacionado no tenía remedio inmediato.
¿y ahora? ¿qué hacemos?-pregunté sabiendo que era en vano lograr en el acto la recuperación de mi dinero.
-Dejame que voy a revisar y te llamo. -me respondió con una fórmula ya conocida que se utiliza cuando te quieren sacar del medio sin darte la solución.
-Sí, pero yo el dinero lo necesito ahora!!!- le respondí.
Fue inutil. El daño ya estaba hecho.
A los pocos días hablé con el director.
-¡Por favor necesito que me resuelvan este problema!- mi angustia no fue tenida en cuenta en la expresión fría de su cara.
Llamó a la secretaria en mi presencia para hacerle repetir la misma estupidez que me dijo a mí días pasados.
Volví a casa sabiendo que la gestión de recupero de mi dinero, imprescindible para los gastos del mes, iba a ser dolorosa.
Han pasado 7 meses muy tristes, sin resultados. Todavía la Administración Provincial en la Ciudad de La Plata no me reintegró los haberes erroneamente descontados de mi recibo.
Me arreglé endeudándome. Con mi tarjeta de Crédito.
Nadie se hizo cargo.
Nadie me llamó para darme una respuesta consoladora.
La escuela no hizo nada más por mí.
Nadie sacó de su bolsillo  el dinero que me corresponde para subsanar el error de otro.
¡Cómo ir todos los días a la escuela con el ánimo alto! ¿Porqué tanto desprecio hacia los problemas que nos ocacionan otros, por lo general, incompetentes? ¿Es posible que estas cosas no vuelvan a ocurrir? ¿Qué no le vuelvan a pasar a nadie? ¿Le van a poner un 10 al director por su desempeño?
No sé. ¿Alguien sabe que estas cosas ocurren y mellan el entusiasmo de trabajar adentro de un aula?
Desidia. Incompetencia. Desinterés por quienes tienen la obligación de hacer bien su trabajo. Y si lo hacen mal...¡pagar por ello!