No soy profesional Psicólogo. Por lo tanto no voy a opinar sobre este tema, que no es de mi incumbencia, desde un punto de vista estrictamente profesional.
Más bien abordaré brevemente este "título" con la curiosidad de un lego. Y opinaré, por todas las dudas que me han surgido a partir del trabajo cotidiano, los riesgos que pueden traer aparejado el darse cuenta, con cierta tardanza, del fracaso escolar de algun niño, niña o adoslescente.
Hace poco me visitó una madre al enterarse que su hijo tenía que rendir mi materia en diciembre. Estaba indignada. Tanto que decidió pedir a la dirección de la escuela que me llamaran la atención por lo que ella consideró que yo había incurrido en un mal desempeño docente.
El alumno, como tantos otros, había tenido una mal desempeño a lo largo de todo el ciclo lectivo. Algunas veces mereció llamados de atención por su conducta escolar.
Sin embargo, la familia, pese a lo malas notas transcriptas en el cuaderno de comunicaciones del alumno, no se acercó a la escuela a interesarse por lo que estaba sucediendo.
En rigor, son contados con los dedos de una mano los padres que alguna vez vinieron a hablar conmigo acerca de la marcha de los estudios de sus hijos.
Esta mamá consideró que su hijo estaba recibiendo un daño psicológico por la mala performance en sus estudios. (¡!).
Pero, ¿cómo evitarlo?
¿Quien puede tener la intencionalidad de provocar un "daño psicológico" a un estudiante?
Más aún, ¿quien de nosotros conoce cabalmente qué cosas ocacionan "daños psicológicos" a un estudiante?
El fracaso en los estudios, o en cualquier otro orden de la vida, no es más que una oportunidad para aprender de la experiencia que ese fracaso nos haya dejado y corregir los desviós con la honestidad de comenzar por reconocer las culpas propias.
La historia del mundo creo, está llena de ejemplos de estudiantes que fracasaron en su vida escolar por diferentes motivos. Sin embargo, algunos de ellos, trascendieron luego, llegando a dejar un legado a la humanidad de sorprendente valor.
¿Por qué?
Precisamente, porque los habían puesto de niños, en el lugar equivocado para sus vocaciones.
La gran mayoría de los estudiantes, al iniciarse el ciclo lectivo, si se les hace la pregunta : "por qué elegiste esta escuela", responde :"porque me anotó mi mamá", o, "porque es la que me queda más cerca de casa".
Hay alumnos que tienen vocación por las artes. Sin embargo están cursando la orientación ciencia y técnica (¿?)
Otros tienen un marcado interés por las matemáticas, y estan inscriptos en humanidades. No son pocos los alumnos amantes de la literatura que se encuentran en la orientación de economía y gestión de las organizaciones(¿?)
O sea, una de las causas del fracaso, el desinterés, el "daño psicológico", es estar sufriendo aquello que resulta una carga muy pesada a la hora de estudiar algo que aborrecen. Que no les llama la atención, que lo tienen que sufrir. Que tienen que cargar con esa cuesta durante los años que les lleve, al fin, egresar.
Recuerdo una vez haber leído en la campera de egresados de un grupo de estudiantes una inscripción en la espalda que rezaba :"Se terminó la condena. Egresados 2005".
Una frase que resumía ciertamente una realidad que fue insoportable : estar en una escuela que no les interesaba.
Cuánto más hubiera sido productivo haber transcurrido el colegio secundario en una institución más acorde a sus intereses y proyectos futuros. Es ahí, donde es importante sentarse a la mesa de casa y tener una conversación mano a mano con él, para evitar en el futuro las consecuencias, si las hay, del llamado "daño psicológico".
Espero que este comentario no le produzca "daño psicológico" a ningún lector. No fue esa la intención.
No hay comentarios:
Publicar un comentario