La empleada de la biblioteca de la Escuela notó que faltaba un libro. Se lo hizo saber al profesor que los había retirado para trabajar en el aula y ahí comenzó esta historia.
Un alumno se quedó con el libro. No lo devolvió. Nunca se supo quien había sido.
-"No importa"- dijo la Directora al enterarse.-"Un libro no es nada"- continuó diciendo para dar por cerrado el caso. "Vos continua con tu trabajo"- le indicó al profesor.
Grave error. Esa era la oportunidad para entrar al aula y corregir una actitud censurable. Deplorable. Porque la Escuela presta los libros sin inconvenientes. Y los libros son de todos.
La lectura de esta actitud de la Directora, reprochable por su falta de compromiso, es que, para los alumnos, el que se quedó con un libro de la Biblioteca no tiene culpa.
A los pocos días, y en la misma aula, a una alumna le robaron el teléfono celular.
No hay comentarios:
Publicar un comentario